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El deseo de aumentar el tamaño de los senos por razones estéticas es el principal motivo que lleva a las pacientes a solicitar la intervención, aunque existen otras razones: amastia, o falta de desarrollo del pecho; atrófia, o involución normalmente relacionada con ptosis o caída del pecho; pérdida de tejido mamario postcirugía, quemaduras, traumatismo...
Los trastornos psíquicos y las alteraciones emocionales que conlleva la falta o alteración de uno o de los dos pechos es otra de las indicaciones para la mamoplastia de aumento. También están indicadas en las deformidades del tórax y en la reimplantación por insatisfacción de implantes anteriores.
No deben ser colocadas o necesitarán precauciones especiales en caso de: historia reciente de abscesos mamarios, dolor mamario difuso importante, mastitis o tumores mamarios, cáncer de mama persistente o recurrente, infección activa en alguna localización corporal, historia de hemorragias, alteraciones del sistema inmune, hipersensibilidad a materiales extraños, alteraciones del tejido por irradiación del tórax, resección radical del músculo pectoral mayor. Es desaconsejable en pacientes con inestabilidad psicológica o reacias a sufrir posibles cirugías de revisión.
Escogido el tamaño y el tipo de prótesis ésta puede introducirse a través de incisiones en la areola, la axila o el surco submamario, la vía umbilical nos parece menos acertada. La colocación preferida por nosotros es submuscular, debajo del músculo pectoral, aunque a veces lo hacemos debajo de la glándula, (subglandular).
La cirugía la solemos realizar con anestesia local y sedación, y es de carácter ambulatorio. Si se decide la anestesia general, necesitará 24 horas de hospitalización.
La intervención dura aproximadamente hora y media.
Actualmente preferimos la colocación submuscular de prótesis de silicona, no sólo por la mayor naturalidad de los senos que se obtiene al permitir la movilidad independiente de la glándula sino también porque ésta no está en contacto con la cápsula que envuelve la prótesis y permite un mejor control en la prevención de su patología.
A pesar de poder obtener un buen resultado, éste como en cualquier cirugía, no puede ser garantizado por la imprevista aparición de alguna complicación.
Cada mujer debe decidir con ayuda de su cirujano si está de acuerdo en aceptar los riesgos a cambio de los esperados beneficios dependiendo del caso para el cual el implante es usado.
Tipo de Implante
Proponer el estudio de los implantes mamarios en casos complicados equivaldría a suponer que los hay sencillos. Sin embargo, en este tipo de intervenciones el factor sorpresa nos impide hablar de casos fáciles con resultados seguros. Esto se debe tanto a las diferentes respuestas a cuerpo extraño como a la infrecuente posibilidad de encontrar una paciente con las mamas ideales. De todas maneras, no es menos cierto que determinadas situaciones incrementen la dificultad. En la práctica podemos decir que son implantes complicados todos los que se complican y aquellos cuyas características iniciales dificultan la obtención de un buen resultado.
Cuando una paciente acude a nuestra consulta solicitando un aumento mamario lo primero que hacemos es clasificar el tipo mamas. En la exploración debemos valorar si ha sido operada anteriormente, si ambas mamas se parecen y su forma es normal, que tamaño tienen y la posición del complejo areola-pezón (CAP). Es necesario verificar la posición simétrica de los pezones y surcos y la distancia entre la escotadura esternal y el pezón y la posición de este respecto a la línea media clavicular , así como la separación entre las mamas a nivel esternal y la distancia intermamilar.
Para facilitar su estudio diferenciamos tres grupos de pacientes según el tamaño inicial de las mamas tomando como indicador la formación del surco inframamario. Así, el tamaño puede ser: Mínimo (M1): sin surco; Pequeño (M2): este se insinúa y Moderado (M3): se marca el surco.
Por otra parte, en cada uno de estos grupos consideramos cuatro variantes según la posición del complejo areola-pezón respecto a la línea media clavicular y al surco inframamario. Dicha posición puede estar: Centrada -vertical y horizontalmente- en la mama. Lateralizada –horizontalmente- si se encuentra lateral a la línea media clavicular. Bajo ( –verticalmente- si presenta una ptosis leve, es decir, que esta pueda ser compensada con la colocación de prótesis. Muy bajo si el pezón esta a la altura del surco o por debajo del mismo. La localización horizontal puede variar dependiendo, especialmente, de las distancias intermamarias a nivel esternal e intermamailar, mientras que la vertical dependerá de la distancia pezón surco submamario.
Antes de profundizar en el tema es conveniente repasar brevemente la normalidad: Diremos, por tanto, que una paciente presenta mamas de características normales cuando estas son simétricas, se encuentran en la posición correcta y tienen una forma adecuada. Los complejos areola-pezón han de estar a la misma altura y centrados en la mama y la paciente no ha de presentar alteraciones torácicas ni de la columna vertebral.
Clasificación para el aumento de las mamas normales según su tamaño tomando como indicador la definición del surco submamario y la posición del CAP respecto a la línea media clavicular.
A: Tamaño Mínimo (sin surco) y complejo centrado (M1-C1);
B: Tamaño Pequeño (se insinúa el surco) y complejolateralizado (M2-C2):
C: Tamaño Moderado (se marca el surco) y complejo alto y lateral (M3-C2):
NUESTRA CONDUCTA
La técnica utilizada depende de cada cirujano si bien el resultado, en nuestra opinión, ha de buscar la naturalidad, es decir, una forma bella, un volumen adecuado, simetría y movilidad.
El aumento primario de las mamas exige una cuidadosa evaluación de la morfología mamaria y de la anatomía de la pared torácica (2) y presenta un amplio número de variables. En primer lugar es fundamental entender los deseos de la paciente así como valorar sus características y limitaciones titulares: Anchura de la base glandular, adecuada cobertura cutánea y capacidad de distensión anterior por tracción de la piel y distancia desde la areola y pezón al surco inframamario bajo tensión máxima. Además, es importante evaluar la evolución y dinámica a largo plazo del implante y de los tejidos blandos. Especial cuidado deberemos prestar en los casos de mamas asimétricas y en aquellas con una cobertura cutánea fina, con deficiente polo inferior o con ptosis.
Otras variables a tener en cuenta son el tamaño y la forma del implante, la vía de abordaje y la localización y dimensiones del bolsillo.
Respecto a la técnica quirúrgica preferimos realizar la disección del bolsillo bajo visión directa de manera cuidadosa y precisa minimizando el trauma tisular y el sangrado. Para evitar acúmulos de sangre o serosidad, que favorecen la contractura capsular, dejamos drenajes de rutina.
Anestesia: La inclusión de prótesis para el aumento mamario puede ser realizada bajo anestesia general o local con sedación. Preferentemente utilizamos esta última quedando la paciente en observación durante unas horas o ingresada hasta el día siguiente.
Tamaño de las prótesis: La elección del tamaño es una cuestión delicada que requiere detenerse con la paciente para llegar a entender que es lo que realmente espera de la operación. En principio no hay un volumen que convenga sino el deseo de alcanzar unas formas que se relacionan con la imagen de la feminidad que la paciente posea. Las tallas de sujetador son un mal indicador. El método que utilizamos para definir el tamaño es colocar prótesis de diversos volúmenes en un sujetador sin relleno hasta encontrar aquellas con las que mejor se encuentre.
Tipo de prótesis: Actualmente utilizamos preferentemente las prótesis rellenas de gel de silicona aunque, en determinadas ocasiones, también las recubiertas con poliuretano y las rellenas de suero fisiológico. Para nosotros cada una tiene una indicación por lo que su elección estará condicionada por las características de cada caso.
Las prótesis de silicona han pasado todas las pruebas necesarias para ser consideradas como seguras. No obstante, nosotros aconsejamos cambiarlas entre los 8 y 10 años después de colocadas para prevenir su rotura por erosión y evitar que su contenido entre en contacto con la cápsula.
Las de suero no necesitan esta precaución pues en caso de que se desgaste la bolsa que contiene el suero su contenido es reabsorbido. Sin embargo, tienen otros inconvenientes: Pueden deshincharse parcial o totalmente una o ambas prótesis; son más duras al tacto y a veces provocan ciertas sensaciones térmicas (frío local) o sonoras (sonido del movimiento de agua si quedan burbujas de aire).
Respecto a la superficie lisa o texturizada preferimos colocar en el plano submuscular implantes lisos puesto que en esta posición la glándula tiene su propia movilidad la cual se verá acentuada por el deslizamiento sobre la parrilla costal de las prótesis lisas. Si colocamos la prótesis encima del músculo, directamente bajo la glándula, utilizamos prótesis texturizadas, ya que disminuyen el índice de contractura capsular . En estos casos preferimos implantar prótesis revestidas de poliuretano que provocan la formación de una cápsula mucho más blanda.
Independientemente del contenido y de la superficie de las prótesis, la elección de la proyección y diámetro de las mismas es fundamental para la obtención de un resultado adecuado a las características de cada paciente. Para ello deberemos prestar especial atención a las medidas de la base mamaria y a su altura de tal manera que la prótesis elegida se adapte a las dimensiones de la primera y compense la segunda.
Finalmente, no creemos necesaria la utilización generalizada de prótesis anatómicas (4) en el plano submuscular puesto que en esta posición el músculo pectoral es mucho más grueso y capaz, por si solo, de proyectar el polo superior de la mama. Además, este tipo de prótesis aumentan las posibilidades de malposición por rotación. Sin embargo, indicamos su empleo en la reconstrucción mamaria.
Vía de acceso: Respecto a la incisión podemos decir que tenemos tres vías principales de acceso para la colocación de prótesis de mama.
1. La areola: Nosotros optamos por la colocación a través del borde inferior de la areola (periareolar inferior) por ser una zona de contraste de tonos de piel. Incluso, en pacientes con piel morena o areolas oscuras recomendamos exponer la cicatriz todavía inmadura (hiperémica) al sol o rayos ultravioleta, puesto que normalmente ésta se pigmenta y se camufla todavía más. En pacientes de piel blanca procuramos, por el contrario, proteger la cicatriz de manera que una vez madura quede nacarada y se confunda con la piel adyacente. Son también interesantes la vía trans-areolo-mamilar y la trans-areolo-peri-mamilar.
2. La axila: Optamos por ésta vía cuando implantamos prótesis de suero o la paciente rechaza la incisión areolar. Ésta vía exige un especial cuidado para no dañar estructuras nobles de la zona y plantea cierta dificultad para liberar las inserciones musculares y la hemostasia.
3. El surco mamario: En implantes primarios no utilizamos esta vía porque aunque la cicatriz sea de buena calidad siempre será más visible que en las otras dos localizaciones y porque, en algunos casos, puede darse una cicatrización hipertrófica o queloide (imagen 4). Únicamente cuando existen cicatrices previas realizadas por otro cirujano aprovechamos las mismas. Aunque la vía submamaria pueda facilitar técnicamente la intervención en nuestra opinión sólo estaría indicada en pacientes con areolas muy pequeñas o cuando las prótesis elegidas sean muy grandes. También puede ser considerada su utilización cuando las prótesis se colocan a nivel subglandular puesto que la caída de la mama favorecerá que la cicatriz quede más oculta.
Posición de las prótesis: De rutina preferimos la colocación de las prótesis a nivel submuscular completo (músculo pectoral mayor, serrato y oblicuo externo), con desinsercción muscular a nivel de esternón y polo inferior de la mama mediante bisturí eléctrico.
La situación submuscular disminuye el porcentaje de contractura capsular, separa la prótesis de la glándula y proporciona al pecho un aspecto mucho más natural, evitando la redondez artificial del polo superior y la rigidez de los mismos. También minimiza las retracciones de la cápsula que se manifiestan en la piel a modo de ondas (rippling) y facilita los controles habituales de la mama mediante ecografía y mamografía.
En pacientes con gran actividad muscular la colocación en este plano puede provocar que la prótesis ascienda por lo que si desean continuar ejercitando su musculatura pectoral optamos por la colocación de prótesis de silicona recubiertas con poliuretano por encima del músculo. La colocación de la prótesis encima del músculo evita su rozamiento continuo por lo que la duración de la prótesis será mayor.
En los casos de ptosis leves o incluso moderadas la ubicación subglandular puede compensar dicha caída si bien favorece, a medio-largo plazo, una acentuación de la ptosis debida al peso de la unidad glándula-prótesis sobre la piel.
El despegamiento: Tanto en el emplazamiento submuscular como en el subglandular el despegamiento del bolsillo es fundamental puesto que de él depende la ubicación de la prótesis y con ella, la proyección de la glándula y la posición y dirección del pezón. Esto hace que debamos realizar en cada caso un tipo de despegamiento determinado, el adecuado para obtener el resultado que buscamos.
Por ejemplo, cuando la distancia intermamaria es pequeña y el CAP esta medializado (C1) la colocación centrada de las prótesis proyectará los pezones hacia delante manteniendo su posición correcta. Si, por el contrario, esta distancia es amplia y la posición de los CAP está lateralizada dicha colocación provocaría una acentuación de la lateralización. En estos casos es necesario recurrir a la creación de un bolsillo más lateral que compense dicha situación al llevar los pezones hacia dentro .
Podemos utilizar la confección de un bolsillo medial o lateral para compensar una distancia intermamaria excesiva o un CAP lateralizado. Cuando esta distancia es pequeña y el CAP esta centrado (A izquierda), la colocación de las prótesis proyectará los pezones hacia delante manteniendo su posición. Si, por el contrario, es amplia y la posición de los CAP esta lateralizada (A derecha) la colocación centrada de las prótesis provocaría una acentuación de la lateralización por lo que en estos casos es necesario recurrir a la creación de un bolsillo más lateral que compense dicha situación al llevar los pezones hacia dentro (C derecha).
CUIDADOS ANTES Y DESPUES
Cuidados antes y despues
Durante los días anteriores a la cirugía es conveniente utilizar un jabón germicida, tipo Lactacyd, para lavar todo el cuerpo.
No tomar aspirinas u otros medicamentos que contengan salicilatos durante dos semanas antes y dos semanas después de la intervención.
Compre un sujetador del tipo tenista para ser colocado después de la cirugía.
Preguntas frecuentes de aumento de mama
Más imágenes de aumento de mama
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La elección del tamaño de las prótesis dependerá de los deseos de la paciente siempre, y del concepto estético y principios del cirujano. Es decir, debe existir un acuerdo entre ambos puesto que el cirujano será quien deba aconsejar de la idoneidad de la elección.
Al finalizar la intervención colocamos un apósito y drenos, que serán retirados en los días siguientes. Dependiendo de dónde hayan sido colocadas las prótesis cambiarán los cuidados a tener. Si es debajo del músculo debe evitarse coger pesos o hacer movimientos bruscos con los brazos. En éste caso, también pueden sentirse molestias a nivel de las costillas y del esternón. Los moratones, si aparecen, suelen durar entre diez y quince días.
Esta es una de las cirugías en las que es más importante la participación y los cuidados en el postoperatorio por parte de la paciente. Cada cirujano indicará el momento y la forma como han de efectuarse los masajes en los senos para evitar que la cápsula que contiene el implante se contraiga y mantenerla lo más amplia posible.
El resultado suele ser altamente satisfactorio y gratificante.
ES NORMAL:
• Dolor en el esternón y en las costillas, por debajo del surco del seno, debido al tratamiento realizado en esas zonas sobre la inserción de los músculos.
• Igualmente puede sentir ciertas molestias leves en los pechos. Todo esto deberá aliviarse con el tratamiento, si no fuese así, o en caso de aumentar su intensidad, avísenos.
• Leve ascenso de la temperatura ( hasta 38.3ºc ) en las primeras 48 horas.
• Que los tubos del drenaje se llenen de sangre o de suero.
• Pequeño sangrado y/o secreción sero-sanguinolenta por la cicatriz en las primeras 48 horas.
• La presencia de edema, lo cual provoca un mayor aumento del pecho. Este disminuye progresivamente, pudiéndose considerar mínimo alrededor del 3º mes.
DEBE SABER QUE:
• El tratamiento ha de ser seguido por el tiempo y en las dosis recomendadas, en caso de que le siente mal, póngase en contacto con nosotros para cambiarlo.
• Los drenos son retirados entre las 24 y 72 horas después de la intervención, dependiendo del grado de sangrado.
• Todas la suturas se retiran alrededor del séptimo día. Entonces colocaremos en la cicatriz un esparadrapo antialérgico que deberá llevar durante unas tres semanas
• El vendaje compresivo se retirará dependiendo de los casos entre el 2º y 7º día.
• Colocamos un sujetador especial después de retirar el vendaje compresivo. Deberá usarse constantemente en las tres primeras semanas, tanto de día como de noche, quitándoselo solamente breves períodos de tiempo.
ES IMPORTANTE:
• Evitar mojar los pechos mientras tenga el vendaje o no sea autorizada expresamente. En el caso de que le sea permitido, podrá ducharse con agua tibia, lavando la herida suavemente con agua y jabón, secándola después con aire frío y colocando de nuevo un esparadrapo del mismo tipo.
• Dormir o descansar con la cabeza ligeramente elevada, evitando posiciones laterales.
• Mantener los brazos cerca del cuerpo las tres primeras semanas, evitando levantar objetos pesados o realizar actividades que precisen la participación activa de los brazos.
• No conducir vehículos durante las dos primeras semanas, ni realizar ejercicios violentos o gimnasia hasta después de la octava semana.
• No tomar el sol en los pechos, salvo que sea indicado, y evitar la exposición al calor durante seis semanas.
• Masajear los pechos, bajo nuestra orientación, hacia abajo y adentro a partir de las 48 horas de la cirugía.
COMPLICACIONES
Desde 1960, fecha en la que aparecen en el mercado, las prótesis de silicona son la opción principal para el aumento y reconstrucción de las mamas. Actualmente existen en el mercado gran variedad de prótesis que se diferencian en la calidad y cantidad de las capas envolventes, en el número de cámaras, en su contenido o en la forma que presentan. Las más utilizadas en nuestro país son las de gel de silicona y suero salino.
Complicaciones de los implantes:
1. Contractura Capsular
La silicona, como todos los materiales extraños al organismo, provoca que éste reaccione formando una capa de tejido conectivo o cápsula fibrosa. Sólo si es excesivamente gruesa ocasionará alteraciones de la forma y de la consistencia que pueden llegar a ser molestas y que denominamos, contractura capsular. Puede aparecer en distintos grados de intensidad y en cualquier momento del postoperatorio de forma uni o bilateral. Este problema puede prevenirse o tratarse cuando ya ha aparecido.
2. Exudado del Gel
Hay cierta tendencia a la salida de microgotas del gel a través de la envoltura externa del implante, pudiendo depositarse alrededor del tejido mamario o en otras partes del organismo. Actualmente las bolsas de los implantes son de bajo exudado, reduciéndose éste de forma muy importante.
3. Ruptura del implante
Difícilmente ocurre de forma espontánea, pero puede ser secundario a traumas, instrumentos quirúrgicos, contractura capsular severa, manipulación vigorosa de la mama o capsulotomías cerradas.
Si la prótesis es de gel de silicona, puede aparecer inflamación, sensibilidad, formación de granulomas de silicona y migración del gel. La pauta a seguir es la retirada cuanto antes del implante roto. Si la prótesis es de suero salino, el contenido es reabsorbido por el organismo.
Para evitar que la prótesis se rompa por desgaste, recomendamos cambiarlas antes de los 10 años.
4. Otras Posibles Complicaciones
Es poco frecuente la aparición de hematomas, seromas o infección. La salida o extrusión de la prótesis puede ser debida a procesos inflamatorios o isquémicos por presión excesiva de la prótesis contra la piel.
La insatisfacción estética puede ser debida varias razones, como contractura capsular excesiva que desplace la prótesis y produzca asimetría, ptosis o caída del pecho por exceso de piel, alteraciones de la cicatriz o tamaño inadecuado por pérdida del contenido o falta de entendimiento entre cirujano y paciente en cuanto al volumen deseado.
La interferencia con la mamografía puede ocurrir en los casos de colocación retroglandular dificultando la detección precoz de formas iniciales de cáncer de mama. Esto es menos patente en caso de ser colocada debajo del músculo.
Alteraciones en la sensibilidad de la mama, areola o pezón, que puede estar aumentada o disminuida y ser temporales o pasajeras.
En el caso de bloqueo intercostal puede producirse un pneumotorax normalmente leve que suele reabsorberse espontáneamente.
5. Motivos de Polémica
No ha sido demostrada la relación con determinadas enfermedades autoinmunes o que tenga más riesgo de padecer cáncer de mama la mujer portadora de prótesis.
Retirada de implantes
La retirada de implantes mamarios que han sido colocados por motivos estéticos o reconstructivos es una operación quirúrgica. Las prótesis han de ser cambiadas de forma preventiva, antes de que el desgaste rompa su cobertura, o de forma terapéutica, cuando se han roto o cuando son de productos desaconsejados, como es el caso de las prótesis de soja. Puede realizarse como procedimiento aislado o en combinación con otras técnicas como:
Extirpación del tejido cicatricial que rodea la prótesis.
Biopsia mamaria.
Extracción de gel de silicona fugado del implante.
Aumento mamario secundario.
Elevación mamaria (mastopexia).
Los implantes que están dañados o rotos no pueden repararse, por lo que se recomienda reemplazarlos o su retirada definitiva.
Existen opciones en cuanto al tipo de anestesia (general o local), y respecto al tipo de prótesis elegido para la sustitución de la prótesis mamaria existentes. La única forma alternativa a este tratamiento o procedimiento consistiría en no llevar a cabo la retirada del implante o procedimientos adicionales.
RIESGOS DE LA CIRUGIA PARA LA RETIRADA DE IMPLANTES MAMARIOS
Por tanto, esta, como cualquier otra intervención o procedimiento quirúrgico, entraña un cierto grado de riesgo y es importante que usted comprenda las posible complicaciones asociados a la cirugía para la retirada de implantes mamarios.
La decisión individual de someterse a una intervención quirúrgica se basa en la comparación del riesgo con el beneficio potencial. Aunque la mayoría de las mujeres no experimentan las siguientes complicaciones, usted debería discutir cada una de ellas con su cirujano plástico para tener certeza que ha comprendido los riesgos, complicaciones potenciales y consecuencias de la retirada de los implantes.
Hemorragia: Es posible, aunque infrecuente, experimentar un episodio de sangrado durante o después de la cirugía. Si ocurre una hemorragia postoperatoria, puede requerir tratamiento de urgencia para drenar la sangre acumulada, o transfusión de sangre. No debe tomar aspirina o medicación anti-inflamatoria desde 10 días antes de la cirugía, puesto que pueden aumentar el riesgo de hemorragia.
Infección: La infección es infrecuente tras este tipo de intervención. Si ocurre una infección, el tratamiento puede incluir antibióticos o cirugía adicional.
Cambios en la sensibilidad del pezón y la piel: Las mamas estarán doloridas tras la cirugía, y puede experimentar cambio en la sensibilidad de los pezones. Esta situación se resuelve habitualmente en 3 ó 4 semanas. Es raro tener disminución en la sensibilidad, pero es más fácil que ocurra la disminución o pérdida de la sensibilidad del pezón si se necesita una disección quirúrgica extensa para extirpar tejido cicatricial o gel de silicona liberado de un implante roto.
Cicatriz cutánea: Aunque es de esperar una buena cicatrización después del procedimiento quirúrgico, pueden darse cicatrices anormales tanto en la piel como en los tejidos profundos. La cicatrización excesiva es infrecuente. Pueden necesitarse tratamientos adicionales, incluyendo cirugía, para tratar la cicatrización anormal.
